¡QUÉ DURO ES ESTO DE TRABAJAR CON CLIENTES!
A la hora de desarrollar proyectos en Internet, encontramos que la mayor dificultad es conseguir que los clientes deleguen en el proveedor de servicios la dirección real del proyecto.
Intentar conjugar los deseos, las expectativas y las ideas preconcebidas de los clientes con las líneas esenciales de lo que ha de ser su proyecto, provoca los problemas más complicados de resolver.
Hay quien dijo que “un esquema rápido vende más que una propuesta definida” y puede que sea verdad. Cuando enseñamos a los clientes un boceto muy elaborado de su proyecto, lo más normal es que lo rechace de entrada. Las razón pude ser que hemos hecho poco o que por el contrario, el trabajo es excesivo. Suele dar lo mismo, no estará conforme de ninguna de las maneras.
El motivo suele ser que el cliente no se siente involucrado en el proyecto, ofrezcamos lo que ofrezcamos si cree que no ha participado de una manera directa, dirá que no es válido.
Lo realmente difícil es trabajar implicando al cliente pero haciéndole ver que han de prevalecer las directrices del proveedor que es quien tiene el know how sobre la materia. Cuando no ocurre así, los proyectos se alargan en el tiempo, diluyen sus objetivos y alcanzan unos resultados muy poco satisfactorios.
Cuando los clientes no tienen desarrollados buenos contenidos, una propuesta de valor sólidamente construída o una imagen corporativa desfasada o inexistente, las dificultades se incrementan exponencialmente. Sin contenido no queda otra que apostar por el “minimalismo forzado”.
El contenido es la base del proyecto, nos ayuda a generar los mensajes, a construir una arquitectura de la información sólida, condiciona el diseño, lo es todo. Si no tenemos claro eso, no deberíamos avanzar.
Ya sé que estoy trasladando la operativa ideal y que esto no ocurre casi nunca, pero debemos preguntarnos si la razón de ello es que no hemos sabido poner freno a tiempo o hacer saltar alguna luz de alarma.
La necesidad del día a día nos obliga en ocasiones a aceptar proyectos que intuímos serán de muy complicada implementación, pero nadie dijo que nuestra profesión fuera tarea fácil señores.
¿Por qué nos contratan los clientes?, ¿para que hagamos exactamente lo que ellos quieren o para que construyamos un proyecto de garantías que les ayude a alcanzar unos objetivos?.
No estaría de más que les hiciésemos la pregunta si nos surgen dudas, y no estoy siendo irónico. Creo que si intuímos que no estamos ofreciendo una respuesta profesional, mejor que conste en acta, no?









